Aún recuerdo aquel restaurante de hamburguesas en el que participé hace casi 20 años. En ese momento, YouTube apenas nacía y la información sobre negocios era escasa. No existía esta sensación de abundancia de guías, cursos y experiencias compartidas.
El mundo se sentía más cerrado. Emprender parecía información reservada, algo que no se compartía tan fácilmente.
El sueño del joven millonario
Por esa época leí Padre Rico, Padre Pobre. Recuerdo una estadística muy clara: solo 1 de cada 5 negocios sobrevive su primer año. Aun así, como muchos jovenes, yo también soñaba con alcanzar la riqueza y me sentía destinado a ser un joven millonario.
Con esa mentalidad terminé involucrado —con gusto— en el emprendimiento de un amigo: un negocio tradicional, físico, con renta, empleados y todos los engranes que hoy ya conocemos bien.
El costo real del emprendimiento tradicional
El resultado fue menos romántico de lo esperado.
Después de gastar una cantidad ridícula de dinero intentando sostener algo que claramente no iba a crecer, terminé con:
- una demanda por incumplimiento de arrendamiento,
- un socio ausente y desinteresado,
- y la certeza de que ese no era el camino.
Intenté repetir la fórmula varias veces, con resultados similares. Al final, claudique del sueño de ser joven millonario y empecé a gastar mis ganancias en pequeños lujos que, irónicamente, pensaba darme “cuando lograra ser un joven millonario”.
Por qué hoy emprender es distinto
Con esa experiencia encima, me siento con autoridad para decirlo: el momento actual es inmejorable para emprender si se hace digitalmente.
Estas son algunas razones prácticas:
- Menor inversión inicial
Si el proyecto no funciona, el costo es bajo y el aprendizaje es alto. - Tiempo más flexible
Trabajas a tu ritmo, sin presiones exteriores ni horarios insanos. - Riesgo contractual limitado
Nada de rentas forzosas aun cuando el negocio ya fracasó. - Sin cargas laborales obligatorias
No hay nóminas que cubrir cuando aún no hay ventas. - Menos fricción operativa
El negocio no existe solo para pagar sueldos esperando, algún día, ganar algo tú. - Mejor uso del capital inesperado
Si recibes una liquidación o herencia, deja la mayor parte invertida en mecanismo más seguros y estudiados, y destina solo una fracción a experimentar. - Aprendizaje acumulativo
Cada intento suma, no te hunde. - Inclusión temprana
Sube a esta ola tecnológica que ya es una realidad en los países más desarrollados, pero aún parece un horizonte lejano para países como México. - Velocidad de aprendizaje
Cada fracaso no te arruina, lo que te permite volverlo a intentar más pronto posible, y obvio con mayor experiencia.
👉 Si te interesa explorar mecanismos más seguros y estudiados que la inversión en un negocio tradicional físico, aquí te comparto un curso gratis que a mi me ayudó:
Reflexión final
El emprendimiento tradicional me enseñó qué no hacer.
El digital me permite experimentar sin arruinarme.
Hoy prefiero construir máquinas pequeñas, ajustarlas, medirlas y mejorarlas… antes que apostar todo a una sola estructura rígida.
Ahí es donde, por fin, el riesgo y el aprendizaje están en equilibrio.
